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Ápice discursivo para las quinceañeras en su día

 

 

“Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”.

Albert Einstein

 

 

Si hay una época para una mujer en la cual sus espacios están atiborrados de obsequios dados afectuosamente, recibidos para congraciarse consigo misma y con sus círculos cercanos, para mostrar jactanciosamente sus diversos regalos, para manifestar esa transición de infancia a madurez entrante, para trazarse parcialmente metas y declarar sin aspavientos que deberán ser cumplidas por el deber moral que ya se ha pactado como proyecto de vida; ésa es la época de los 15 años.

Quince años, que van más allá de postales de miscelánea, canciones repetidas por mariachis o tríos de cuerdas roncos y a ratos, repetitivos, y que va más allá de los protocolos y la etiqueta que se deben seguir para no dañar una velada impecable y soñada tanto para invitados como para la agasajada en la noche más esperada de todas: la  noche en que se combinan glamur e inocencia para que, a través del ritual del cambio de zapatilla, se plasme la tradicional metáfora del paso de “niña a mujer” (como diría Julio Iglesias en una sus baladas).

Y es que el repertorio de canciones, cartas, afiches, palabras, discursos… es tan variado y extenso como cada una de las homenajeadas con esos detalles. Pero esta reflexión no está dirigida a repetir esas palabras que tanto se han enunciado, ni a idealizar en exceso la belleza de las niñas que hoy hacen parte de este evento, postrándolas en una urna de cristal y aplicándoles los estereotipos de beldades típicos que han convertido a la mujer silenciosamente en un objeto dependiente de halagos indiscriminados y a su vez, un sujeto sumiso ante el ya evidente machismo, potenciando una falta de emprendimiento y de entereza propia para asumir retos de transformación individual, colectiva y social.

En esta oportunidad es preponderante resaltar la grandeza de sus logros académicos, personales, espirituales y próximamente laborales, ya que serán en un futuro muy cercano las gestoras y las líderes del sostenimiento de la sociedad que tanto les ha dado pero que al mismo tiempo, las reta constantemente con obstáculos y juicios de valor que carecen de sentido en la teoría pero, en la práctica aún siguen vigentes.

“La mujer tiene un solo camino para superar en méritos al hombre: ser cada día más mujer”. Ángel Ganivet

La grandeza de sus acciones se manifiesta a diario como la gota de agua que cae incesantemente en la piedra para horadarla. Ustedes, en el decolaje de su madurez y la formación total de su albedrío deberán ser las orientadoras del cambio urgente que requieren nuestras comunidades a partir de sus quehaceres personales y profesionales.

Solo resta decir: ábranse paso al mundo como los pétalos de la flor en el alba que esperan con ansias el benigno sol matutino, hagan que brillen sus logros con luz propia como la del astro que ilumina nuestros días y sean unas convencidas de la verdad y la igualdad a partir de la sabiduría que hay en sus mentes y la ecuanimidad en sus acciones.

“Porque ninguna lágrima rescata nunca el mundo que se pierde ni el sueño que se desvanece”. Juana de Ibarbourou

 

Para ustedes, pasen un buen día, estupendos 15, cumplan sus sueños y sean muy felices. Gracias.