PRIMER CONCURSO INSTITUCIONAL DE HISTORIETA LICEÍSTA Y CONCURSO INSTITUCIONAL DE CUENTO CORTO
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LA LITERATURA COMO ARTE DE LA PASIÓN El Primer Concurso Institucional de Cuento Corto nace con el deseo de abrir los ojos de la imaginación, la creatividad, la inspiración y el intelecto de los estudiantes del Liceo Campo David. Este certamen es un espacio para avivar y alentar el ánimo de los nuevos talentos artísticos que residen en el alma y el espíritu de los jóvenes congregados en las aulas del colegio, quienes minuto a minuto y año a año decantan el esfuerzo de sus familias, el trabajo de sus maestros, el esfuerzo de las directivas y el compromiso de toda la comunidad educativa, en la apertura de nuevas sendas de transformación social, cultural, profesional y personal. Los liceístas han sido y seguirán siendo artistas de la vida y de un futuro mejor. Por ello, gracias a los autores intelectuales y materiales de este evento, gracias a la fuerza superior que permite contar hoy en día con esta casa pedagógica y con las plumas nacientes y escritores en marcha que hoy nos convocan a rendir homenaje a la pasión de la palabra escrita y de las realidades en breve. |
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El arte literario reconoce que el escritor antes que avezado copista es una mirada diestra ante las realidades danzantes en su entorno cercano y potencial. El joven principiante en la escritura ha decidido definir a su manera una opción de interpretación de los colores, los aromas, las visiones, los murmullos y las caricias vivientes en el espacio tiempo de su existencia y en los límites de su imaginación. Su misión va más allá del reconocimiento público, de los aplausos de la audiencia y de la benevolencia del juicio crítico enraizado en los jurados, se escribir para vivir lo que la vida misma no entrega de primera mano, para conjurar fantasmas perturbadores, memorias evocadas por la voz de la melancolía y momentos aún sin corporeidad. Se escribe para atraer la catarsis, materializar las quimeras, disfrutar las entelequias y besar nuestras utopías. La fusión de tinta y papiro nace con el propósito de abrazar la soledad en la habitación del artista, la evasión de la sociedad y la rutina proponen la invitación al regocijo consigo mismo aunque la identidad propia y el yo que se observan en el espejo sean tan solo un espejismo. El autor es un ser inocente, desconoce que sus palabras hallarán poco eco en los tímpanos de la multitud; quizás sean leídos una, dos, tres o cien veces; sin embargo, el tiempo pasará la página y una nueva obra, ajena en un instante, propia en algunos otros, se posará en la lente de la novedad y su vieja pieza se trasladará al rincón de lo que fue y ya no es. Esa inocencia se viste de emoción cuando el cuento, el relato, la novela o la crónica ven la luz, se anhela el abrazo del público y se respira el confort de la satisfacción. Mas esta inocencia no se conforma con el habito de la ingenuidad; por el contario es el reflejo de la pureza y sinceridad con que se encara el embate de los retos existenciales; escribir una palabra es soltar el ancla de piraguas esperanzadas en orillas desconocidas, destinos donde el arte será luz, muchas veces no el esperado para su autor pero sí para el afortunado lector. En este punto finaliza mi acercamiento a la semántica del quehacer literario, invito ahora al Premio Nobel de Literatura de 1954 y a un fragmento de su escrito La alquimia del escritor: “En el mejor de los casos, la vida de un escritor es solitaria. Las instituciones pueden aliviar esta dolencia pero nunca su obra. Su estatura pública crece conforme se deshace de su soledad, y a menudo su obra se deteriora. Porque hace su obra solo, y si es un escritor lo suficientemente profundo, debe encarar cada día la eternidad o la ausencia de ella. Para el verdadero creador cada libro debe ser un nuevo principio, en el que proponga nuevamente algo que está más allá de toda capacidad. Debe intentar aquello que nunca se haya hecho o que otros emprendieron sólo para fracasar. Entonces, algunas veces, con gran suerte, tendrá éxito.” En ese enfrentamiento con el rostro de la eternidad proclamado por Ernest Hemingway, figuras del arte contemporáneo usaron el antifaz del seudónimo para afrontar exitosamente el reto del Primer Concurso de Cuento Corto en el Liceo Campo David. Acto seguido, expondré ante ustedes breves apartados de las obras que hoy visitan este recinto con sed de gloria. “En ese entonces nos encontrábamos en la flor de nuestra juventud éramos muy ingenuos y la magnitud de nuestra inocencia era comparable a la de nuestro amor, fuimos pareja por mas o menos un par de años, tiempos en los cuales recolectábamos recuerdos con la noble intención de guardarlos para siempre y repetirlos una y otra vez. Sucedió antes de nuestra graduación en una fría tarde de Diciembre con el cielo nublado, ella se me acercó con un aire que inmutaría a cualquiera; un aire lúgubre y desolado que nunca olvidé, sin decir palabra alguna me entregó una cadena oxidada, me dio el último beso y se fue lenta y tranquila con el mismo aire con que había llegado y se fue según mi impresión para siempre.” SANGRE SOBRE EL ASFALTO – Por Fulano de tal. “Nadie percibió mi existencia, hasta estos pobres seres desconocían mi respirar. El pánico y excitación por conocer el paradero de las damas dominó mi corazón haciéndome vulnerable, pero de esta forma se evidenciaron mis dones nuevamente: Me convertí en lo que manejaría sus destinos, provocando así un oportuno encuentro entre las dos diosas. Y así cumplí mi objetivo ¡Pude contemplar sus expresiones! ¡Pude ver a través de su piel de cristal! Observé como experimentaban dulces sentimientos: Ansiedad, incertidumbre, desesperación. Éstos llegaron a ser más divertidos que las sonrisas que abruptamente se introdujeron en mi rutina.” CLARO DE LUNA – Por Aizaka Yazawa “Es saber que más allá de todo eso está la ambrosía, palabra que ahora no entenderás y otros incluso mayores a ti tampoco, no te lo explicaré, porque más allá de coger un diccionario, esculcar todo lo que puede darnos a conocer de esa y otras tantas palabras desconocidas para nuestros oídos, está el que tu aprendas que aun tienes muy pocos momentos de remembranza en tu vida, que te falta mucho por conocer, entender, buscar y no olvidar. Y lo más importante, que aprender a leer es tan importante como aprender a caminar.” AMBROSIA, LA ESENCIA DE LEER – Por Nava “Ya son las diez menos quince, la única luz visible proviene del brillo de la luna y el único ser viviente que es posible divisar es un solitario perro viejo que al parecer arrastra una de sus patas tras de sí mismo. Es el momento perfecto para instalarse, tomar un pequeño descanso y recuperar, sino toda, la mayor parte de la energía gastada en el viaje, pues claramente va a ser necesaria para el día siguiente. La noche es larga, y no puede ser de otra manera. La espera carcome lentamente hasta el rincón más oscuro de esos cuerpos uniformados y el del comandante no es la excepción, de hecho no le es posible descansar y no logra tranquilizarse. Pasan dos, tres, cuatro horas. Por fin es el momento de dar inicio a la lucha, el momento para realizar los ideales, sin importar cuales fueran o en que se basaran.” LÁGRIMAS Y LLUVIA – Por Isabella Santamaría “A medida que ascendía la altura empezaba a afectarme más, hizo de mi nariz un cubo de hielo, lo único que se me ocurrió fue arroparme con la comida, no sirvió absolutamente para nada. Destapé un paquete con la expectativa de calentarme al digerir lo que fuera, abrí el hocico, la verdad no tenía hambre, eso sólo era un rezago de una mala costumbre que se practicaba diariamente en mi vecindario, me arrepentí y arroje ese empaque con todos los demás. Me senté en el canasto y al mismo tiempo observaba como atravesaba la brisa, yo sabía que el globo iba a derrumbarse paulatinamente, no me explicaba él como ni por qué éste seguía subiendo. El pedazo de metal en donde solía estar la manivela tenía el movimiento de una cajita musical, me hizo recordar cuando era niño y dejé caer la caja de música de la señora Temis, esa melodía me traía tranquilidad, casi sentía que estaba en mi cabeza, ¡no!, ahí no estaba.” CAJA MUSICAL – Por Mithrandir Señores lectores, son ustedes afortunados al percibir el canto de los rapsodas de nuestra época, tienen hoy ante sus ojos profetas de realidades posiblemente ya idealizadas o vividas pero realidades que se hacen vigentes gracias al fervor y compromiso de estos jóvenes. Es imperativo pensar en el poder de las obras hoy reconocidas, más allá de ser una creación de ficción, fantasía o verosimilitud descarnada, estas piezas nos han configurado como sus primeros lectores. ¿Somos el pathos visualizado por estos concursantes? ¿Seremos el interlocutor válido de sus composiciones? No hay respuesta para interrogante tan provocador; no obstante, hoy somos gracias a nuestros escritores.
Documento escrito por: |
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| Palabras del profesor Santiago Díaz López en la premiación del concurso de historieta liceísta. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Buenas noches, comunidad liceísta.
Cuando era niño me divertía leyendo historietas: el Fantasma, Tarzán, Lorenzo y pepita, Benitín y Eneas, los cuidapalos, el popular Condorito, y muchas otras como las de Patolandia. EL BANANO QUE LE HIZO FALTA A LA SELECCIÓN Espero que las hayan disfrutado, aunque hay algo más divertido que leer historias:
SANTIAGO DÍAZ LÓPEZ.
Noviembre 17 de 2011, Biblioteca del Liceo Campo David. * Cuento con Bavaria, edición especial, 2011. |
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| CUADRO DE HONOR 2011 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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1. Concurso Institucional de Cuento Corto
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1.2 Categoría Escritores en marcha (estudiantes de 9°, 10° y 11°)
2. Concurso Institucional de Historieta Liceísta
2.2 Categoría Colores Juveniles (estudiantes de 4ª a 6° Básica Primaria y Secundaria)
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